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Japón y sus contrastes: Templos sagrados y ciudades futuristas

Manga, anime, luces, videojuegos, capsulas para dormir, sushi……Y templos. Esto es Japón, donde mezclamos dos religiones como la budista y la sionista con Goku, Naruto y Nintendo. Esto hace que sea prácticamente imperdible el viaje hasta el país del sol naciente, uno de los países más punteros del mundo. Ojo, lo advertimos, no es un país barato, aunque si sabes rebuscar, puedes encontrar alguna cosa barata.

Si eres un poco friki de los videojuegos como este que os escribe, vas a flipar porque existen referencias constantes a este género, ya que dos de las principales empresas de videojuegos en el mundo son niponas. También te pasará los mismo si te gusta el manga o el anime, continuas referencias y productos relacionados que no podías ni imaginar que existían.

Aterrizamos en Tokio

Cuando aterrizas en Tokio hay que tener en cuenta dos cosas y una es consecuencia de otra: Tokio es la ciudad más poblada del mundo, con casi 38 millones de personas, esto hace que el espacio esté muy cotizado. Por ello, el hospedaje suele ser bastante dificultoso a veces, no es que haya pocos, pero están muy saturados, por eso han sacados los hoteles nicho, donde solo alquilas una minúscula habitación con una cama.

Nosotros fuimos un día por experimentar, pero no lo recomiendo, y menos para los claustrofóbicos, yo, que no lo soy, lo pasé bastante regular. Si es verdad que tanto los baños como las habitaciones están muy limpias. Aparte de esto, Tokio tiene muchísimos contrastes: puedes encontrar desde monumentos dedicados única y exclusivamente a videojuegos, a imponentes templos religiosos, pasando por su particular barrio rojo. A continuación, varios lugares imperdibles:

Akihabara, el barrio electrónico:

Lugar de culto para seguidores y aficionados del manga, anime, videojuegos y ordenadores. Por este lugar pasan miles de personas diariamente, lo que hace que en algunos momentos sea algo agobiante, pero como todo Tokio, para qué nos vamos a engañar. Nosotros fuimos de noche para ver toda la iluminación. Por ser occidentales, entramos en los edificios que más nos sonaban, como los de Sega, que se encuentran en la calle Chuo-Dori, la calle principal del Barrio. Disfrutamos mucho, por ser muy novedosos, de los juegos en realidad virtual.

Somos fans de los videojuegos clásicos, por ello, nos llegamos a Super Potato, donde encontramos numerosas consolas y juegos vintage de la Mega Drive, la Super Nintendo o la Nintendo 64, …. Además de videojuegos también encontramos innumerables figuras, posters y comics mangas, además de cualquier producto de merchandising que puedas imaginar.

Aunque no son exclusivos de Akihabara, existen otras actividades de ocio, como los Maid Café, el café con mascota o los Karaokes. Solo probamos el Karaoke, donde vivimos una experiencia bastante divertida, porque, además, te dejan un disfraz para que puedas echar un buen rato y algunas fotos divertidas. Luego nos llegamos al Big Camera, para ver qué electrónica había; si eres extranjero no pagas impuestos y puedes regatear.

La Tokio tecnológica

Pasamos de la modernidad más absoluta a un templo sagrado: El templo Sensoji

Empachados de neomodernismo y luces de neón, nos dirigimos al templo más antiguo de la ciudad, el templo Sensoji. Entramos al templo pasando por la impresionante puerta de Kaminarimon, con un enorme farolillo rojo con estatuas de dioses a cada lado. Repito, como todo en Tokio, el templo está muy masificado, así que recomiendo encarecidamente llegar lo más temprano posible.

Aparte de la puerta de Kaminarimon, destaca una pagoda de más de cinco pisos, aunque el templo también cuenta con varios salones, templos y campanas que son recomendables de visitar. Junto al templo se encuentra una de las calles comerciales más antiguas de todo Japón, la calle Nakamise, actualmente casi exclusivamente copada de puestos de souvenirs, y eso que no es una calle especialmente larga.

Next Stop: Mercado de pescado de Toyosu

Este mercado no es antiguo, de hecho, sustituyó al antiguo de Tsukiji en 2018, ya que este es mucho más moderno y accesible. De 5.30 a 6.30 podemos ver la famosa venta del atún rojo en el pabellón 7. Si, sabemos que es temprano, pero entre el jetlag y lo difícil que es dormir en Tokio, no se hace tan resignado madrugar tanto para visitarlo. Otro de los motivos que hacen muy interesante la visita es el sushi fresco que se vende en los numerosos puestos que hay a la entrada.

Harajuku, otro barrio comercial de Japón.

Dejamos el mercado de Toyosu y nos dirigimos hacia Harajuku y su calle peatonal de Takeshita-dori, la más famosa de la ciudad de Tokio, con casi un kilómetro de calle llena de cafés y tiendas. Te chocará mucho la forma de vestir de mucha gente que camina por ahí, pero es que es la zona donde se concentran los jóvenes de estilo kawaii. En toda la zona podrás ver a gente vestida haciendo cosplay de diferentes personajes manga.

Aparte, podemos, ver el puente Meiji y el impresionante Parque Yoyogi, uno de los principales pulmones de la ciudad de Tokio. Los domingos, además, verás a un grupo de rockabillies bailando canciones de Elvis Presley.

La isla artificial de Odaiba

Situada en la Bahía de Tokio y conectada a la metrópoli por el puente Rainbow, esta isla es un buen lugar para desconectar de todo el bullicio japonés. Esta isla artificial con su correspondiente playa, cuenta con cosas bastante chocantes, desde una miniestatua de la libertad, hasta construcciones futuristas abandonadas, pasando por una noria o la sede-museo de Fuji TV.

Isla artificial de Japón

Rascacielos, barrio rojo, neones: Shinjuku

Shinjuku es una parte de la ciudad que cuenta con grandes rascacielos y aquí está asentada la parte administrativa de la ciudad, además de grandes hoteles como el Park Hyatt Tokyo. Cerca de la estación se encuentra una zona de ocio que compite con Akihabaram, donde encontrarás tiendas de electrónicas, karaokes, restaurantes o Panchinko (salas recreativas)

Además, en este barrio se encuentra el barrio rojo de Tokio, el Kabukicho y los callejones Omoide Yokocho y la famosa calle Golden Gai. Esta última calle es muy famosa, ya que cuenta con numerosos bares y restaurantes típicos japoneses. Si quieres desconectar de todo esto, podrás ir, al parque Shinjuku.

Penúltima parada, Ginza

Ginza te chocará por sus modernos edificios, una arquitectura que no estás acostumbrada a ver en la actualidad. Pero también cuenta con tiendas exclusivas, centros de arte, restaurante, centros comerciales. El mejor momento para venir son los fines de semana por la noche, para ver, desde su calle peatonal, la iluminación de sus edificios. No te pierdas el emblemático edificio de Sony, el reloj de Ginza Wako o el Tokyu Plaza.

Y para acabar, el parque Ueno

El mejor momento para viajar es cuando el cerezo está en flor, en primavera, aunque nosotros no pudimos ir en esas fechas. Este parque, además de árboles, cuenta con una gran cantidad de atractivos para pasear: estanques, museos y templos. Mi lugar favorito es el estanque Shinobazi donde en una parte hay innumerables flores de loto. En el centro del lago, además, encontramos el templo Benten-do, situado en una pequeña isla.

Kioto, ciudad de las geishas

Si Tokio no puede faltar, Kioto tampoco. Y no solo destaca por las geishas o su impresionante gastronomía, sino por la cantidad de lugares que se pueden ver en tu estancia en la ciudad. Aunque es un foco turístico indudable del país del sol naciente, no está tan masificada como Tokio.

Distrito de Gion

Este es el barrio de las geishas por excelencia y dar un paseo cuando se está poniendo el sol por sus calles estrechas y casas típicas niponas. Imperdible también es la calle Hanamikoji, que está llena de restaurantes típicos y casas de té. Puedes buscar en algún lugar donde las Maiko o geishas hagan su espectáculo tradicional.

geisha Típica de Japon

El barrio de Higashiyama.

Situado en la ladera de la montaña, la calle Sannenzaka y Ninenzaka guardan como un tesoro la Kioto más tradicional. Al igual que el distrito de Gion, cuenta con innumerables casas de madera. Ojo, ten cuidado, porque hay una leyenda de que si te caes en estas empinadas calles morirás en dos o tres años.

Los templos de Kioto:

Fushimi Inari-taisha

El templo más impresionante de Japón. Este santuario del siglo VIII se levantó en honor de la diosa del arroz. Cuenta con un gran número de toriis de tono rojizo que trazan el camino hacia el monte Inari. Estos toriis son donados por empresas y particulares para que el dios Inari les haga el favor y les vaya bien. Nosotros andamos los más de cuatro kilómetros y llegar a la parte alta, sabemos que es distancia y lleva tiempo, pero, de verdad, tenéis que ir.

Toriis en Kioto

Kiyomizu-dera

El templo de agua pura es uno de los lugares más turísticos de la antigua capital imperial japonesa. Construido en una colina al este de la ciudad de Kioto en el siglo XVIII, la naturaleza que le acompaña gracias a su ubicación lo hace tan especial. Está algo alejado de la ciudad, pero puedes ir perfectamente en autobús.

Kinkaku-ji

O el pabellón dorado, estos son sus nombres, es un templo zen en el que sobresale su pabellón recubierto de oro. Este templo es patrimonio de la humanidad, aunque su actual estructura data de 1955 ya que en los años 50 sufrió un incendio. Su edad de edificación primaria fue en el siglo XIV.

Uno de los Santuarios más importantes de Japón

Ginkaku-ji

Este templo buscaba imitar el templo del pabellón dorado, pero en paneles de plata, aunque está a medio hacer en consecuencia de la guerra civil. Los jardines y sus hermosos estanques compensan y por mucho que el templo no esté construido, porque son verdaderamente impresionantes.

Castillo Himeji

El castillo más fotografiado de todo Japón es nuestra siguiente parada después de Kioto, ya que se encuentra muy cerca de esta ciudad. Este castillo fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993 y es uno de los castillos más antiguos que todavía quedan en pie en Japón. El apodo de este es el de la Garza Blanca, llamado así, por su color y la proliferación de ese animal en la zona donde se ubica.

Este castillo empezó a construirse en el siglo XIV, pese a la última restauración hecha hace pocos años, es el original, nunca fue destruido por guerras o invasiones. La primera idea de construcción de este castillo es que fuese un fuerte y luego fue convertido en un castillo, construcción que fue la sede del gobierno durante el periodo de la Edo.

Este castillo tiene varias cosas que lo hacen especial: la primera es que está construida en lo alto de una colina, muy común entre los castillos japoneses. La segunda es que tiene una torre principal muy llamativa, espectacular diría yo. Y en tercer lugar, la ruta para subir es bastante dificultosa y fácil de perderse, para que el asalto al mismo no fuese nada fácil. Otra visita imperdible de Japón.

Monte Fuji

Símbolo patrio y símbolo venerado. Esa es la realidad del monte más famoso de Japón, que se eleva a más de 2.400 metros sobre el nivel del mar y siempre tiene una densa capa de nieve copando su cima. Su simbología religiosa y mística ha hecho que esté durante siglos representado en pinturas y en la literatura nipona.

El monte sagrado de Japon

Hiroshima

Una de las ciudades más conocidas de la humanidad porque ahí se arrojó una de las dos bombas atómicas que acabaron con la segunda guerra mundial. Nuestra primera visita es al parque de la paz, donde podemos observar el Reloj de la Paz, el Dome (único edificio de la zona que quedó en pie), el monumento a los niños o el Hall Memorial a las víctimas de aquel fatídico día.

La otra visita obligada es al parque es al castillo de Hiroshima, conocido como el castillo de las carpas, una impresionante fortaleza de cinco pisos. Dentro hay un museo sobre la historia de Hiroshima. Como pasa en todos los castillos de Japón, en la parte alta del mismo se ven unas buenas vistas de la ciudad.

Kamakura

Última parada antes de volver a España: Kamakura. Esta ciudad costera situada en la región de Kanto es especialmente conocida por sus templos y santuarios. A poco menos de una hora de Tokio, esta ciudad fue también base del gobierno militar del Siglo XII. Su cercanía con Tokio aumenta más si cabe el contraste entre las dos ciudades: Del bullicio constante de Tokio a la paz de Kamakura.

Empezamos por Engakuji

Templo fundado en 1282, es uno de los principales templos zen de Kamakura. Uno de los sitios que más paz me han transmitido de todos los viajes que he hecho. Lo poco cuidado que parece con toda la vegetación descuidada campando como quiere por la zona lo hacen más especial si cabe. No dudéis en subir a la parte de arriba del templo.

Tokeiji, otro remanso de paz

En la misma línea que Engakuji, este templo budista se encuentra a 5 minutos de él y nos pasa como en Engakuji, es un templo que nos da una paz prácticamente ilimitada. Aquí, además, en esa lucha entre vegetación y construcciones de piedra, ha ganado, y por mucho, la vegetación. Este templo es el más grande de la ciudad. Muy recomendable perderse por la parte superior, que es donde se encuentra el cementerio.

Kenchoji el templo más grande de la ciudad

El templo más importante y grande de toda la ciudad, cuenta, como los otros dos, con una zona superior muy recomendable, pero ojo, la zona superior no es un agradable paseo como en los otros dos, prepárate para subir un número casi infinito de escalones. Este monasterio es el templo zen más antiguo de todo Japón, fundado en 1253, rodeado de un bosque de enebros.

La calle principal: Calle Kamochi

Al lao del templo dedicado al dios de la guerra, el Tsurugaoka Hachiman gu, nos encontramos la calle más importante de la ciudad, una calle llena de faroles de piedra y de toris, con infinidad de restaurantes y tiendas. Paralelamente, encontramos la calle Komachi Dori, que es una tradicional calle japonesa perfecta para comer algo.

Última visita en la ciudad: Gran Buda de Kamakura

Desde la Calle Kamochi hasta el gran buda, es necesario coger un tren o un autobús, donde disfrutarás de un trayecto muy guay entre casas. El gran Buda de Kamakura es una de las atracciones más importantes de la ciudad. El nombre de gran se ve a simple vista, ya que mide más de 11 metros y pesa más de 100 toneladas de peso.

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